Laciana, minería y mundo rural
19/06/2006
Cuando llegué a este precioso valle me cautivó su belleza y su potencial natural. La realidad es que aquí la vida es dura en invierno pero un auténtico paraiso en verano. Cuando en mi tierra, mi Madrid del alma, se asan hasta los pájaros, aquí dormimos con una manta y es rara la tarde que no tenemos que echarnos una chaquetita por encima.
Añoré, y añoro, muchas cosas pero también logré otras nuevas. Mi vida es tranquila, sana, disfruto del aire libre y la paz de esta tierra, la amabilidad de sus gentes y su carácter acogedor.
Tenemos unos montes únicos, con bosques de hayedales y abedulares centenarios; es obligado un recorrido por sus "brañas", paisaje espectacular y antiestresante, ideal
para una terapia de relajación.
Su punto negro es la minería pero, a su vez, es el centro neurálgico de la economía del valle.